Es que muchas veces lo que tienen de lindo las historias de amor no son su parte cursi, sino esa parte de misterio que a uno lo dejan esperando para saber cómo terminó.
“… lo que le dejo es la paciencia amigo. Si alguna vez le pasa algo parecido, es lo único que le va a servir: que el tiempo pase, y pase. Que Usted aprenda.
…
Habían pasado veinticinco años. Pero descubrimos que nunca habíamos dejado de querernos.”
http://radiocut.fm/audiocut/la-paciencia-del-relojero/
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