lunes, diciembre 31, 2012

Pequeños augurios del presente

Tal vez hace un tiempo aprendía a valorar lo pequeño. Cada momento, cada segundo, cada gesto. A valorar el presente. No sé si será porque en algún momento me empecé a interesar por lo que es la filosofía oriental. O porque en Occidente acostumbramos a hacer las cosas a los ponchasos y de golpe, perdiéndonos de lo dulce y delicado de ver formar el arco iris.
Será por eso que valoro tanto un año nuevo que termina y comienza, como el mes que termina y comienza. Como la semana que termina y comienza. Como cada día, empieza y termina.
Es entonces que por eso, inconcientemente, me gusta desear que tengas buen día, preguntarte cómo te fue, cómo estás, dar gracias cada noche, y soñar cada noche con qué me va a deleitar el día siguiente.
Son innumerables cosas las que vivimos momento a momento si nos ponemos a contar. Y un día, una noche, no alcanzan para dar gracias, para darnos cuenta, para pedir y proyectar más.
Por eso, hoy más allá de desearles, de desearte, que termines lindo este año y empieces el 2013 con muchas energías, esperanzas y planes de esos que llenan el corazón; simplemente te deseo que tengas una linda noche. Mañana te diré: "Que tengas buen día!"
Te dejo un par de cortos para comprar sueños que valgan la pena ...

El vendedor de sueños:


Corazón:


ACTUALIZACIÓN 2013-Ene-03: Y leyendo de por ahí, una frase del Dalai Lama:
Los viejos amigos pasan, nuevos amigos aparecen. Es como los días. Un viejo día pasa, un nuevo día llega. Lo importante es hacer que sea significativo, que sea importante: un amigo importante - o un día con sentido.
Y sino, tenés para acompañar a Abraham Lincoln:
La mejor manera de predecir tu futuro es crearlo.

... todo cambia con el tiempo. Es la naturaleza de la impermanencia.

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