Pero la gente esta tan equivocada con esto como lo están con todo. En los momentos más oscuros antes del amanecer, una mujer regresa a su cama. ¿Qué vida está llevando? ¿Es esta la vida que esta mujer vivía hace media hora? ¿Hace un día? ¿Hace un año? ¿Quién es esté hombre? ¿Llevan vidas separadas o simplemente comparten una vida? Una tormenta se acerca. Se mantiene sobre el horizonte, pero hay relámpagos en el aire. ¿Cualquiera de ellos es consciente de la turbulencia creciente? ¿Pueden sentir el crujido de la electricidad en el viento? ¿O son conscientes solamente del poder que generan entre ellos? La primera señal de esta tormenta no es un trueno. Amas a alguien, te expones al sufrimiento. Esa es la triste verdad. Quizá te romperán el corazón. Quizá les romperás el corazón y nunca podrás mirarte a ti mismo de la misma forma. Esos son los riesgos. Ves a dos personas y piensas que deben estar juntas, pero no pasa nada. El pensamiento de perder tanto control sobre la felicidad personal es insostenible. Esa es la carga. Sentimos ese peso en nuestras espaldas, pero son una carga que nos impulsa. Cargas que nos permiten volar.Bones
De todo un poco, o simplemente una insinuación. Mi lugar para insinuar con todo. Y de paso para no olvidarme lo que me va pasando. Tal vez verdades, tal vez simplemente locuras, tal vez sólo la cáscara exterior, que tiene en otro lugar contenido.
Un escape cotidiano de las toxinas del japonés Shiga. Un escape para no olvidar tantas lindas postdatas con las que me voy cruzando.
viernes, noviembre 18, 2011
Los riesgos de jugarse por alguien
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