... el amor no es algo que se halla, como quien tropieza inesperadamente con una piedra preciosa. El amor es una construcción, el fruto de una secuencia de actitudes mutuas y recíprocas entre dos personas. Actitudes que incluyen miradas nuevas sobre el compañero o compañera de siempre, capacidad de escucha receptiva y hospitalaria hacia él o hacia ella, palabras que incluyen pedidos claros respecto de las propias necesidades y ofrecimientos empáticos y comprensivos en cuanto a las del otro. El amor no se resume en formalismos (construir una familia, mantenerla materialmente abastecida, cumplir con expectativas sociales y familiares, asegurarse contra los imprevistos) ni en formulismos (aplicar recetas de experiencias ajenas y esperar resultados automáticos). Crece a través de obstáculos y conflictos inherentes a la vida, se templa en la confrontación con los mismos y hace de esas instancias un punto de reconocimiento entre quienes se aman. Les permite volver a conocerse (una vez más, pero no la última) bajo una luz inédita. No aparece de pronto y consumado. Se cuece a fuego lento, necesita espacio, paciencia, aceptación. Distinto es el enamoramiento, esa explosión emocional hecha de idealización, ilusión y desconocimiento.La cadencia del amor - Sergio Sinay
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