domingo, agosto 01, 2010

No les perdono que no sepan volar

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
...

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?

¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.



Epantapájaros -- Oliverio Girondo

2 comentarios:

  1. justo es viernes leí esto. Tenés que ver "el lado oscuro del corazón" ¿o ya la viste?

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  2. La tengo que ver. Empecé a verla ayer, pero me quedaba dormido, eran las 3am, había vuelto de pseudo festejar mi cumpleaños y el día del amigo, y hoy me tenía que despertar a las 8am.
    Pendiente me quedó entonces.
    Y sí, surgió de cuando se fueron todos y quedar solo, y acordarme del video que habías posteado en alguna oportunidad ( http://www.youtube.com/watch?v=1FMWZvV28cU )

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