martin y maxi en el apartheid museum,
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entrada al apartheid museum,
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maxi y pablo en el apartheid museum,
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respeto apartheid museum,
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responsabilidad apartheid museum,
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corredor apartheid museum,
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aparheid museum frases de mandela,
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Martín terminaba de revisar las noticias del espectáculo y los raitings del día de ayer. El viejo y birdman ya habían desayunado, estaban pululeando por ahí esperando que saliéramos. Pablo y yo terminando el tazón con fruta. Maxi como siempre, recién se levantaba con su cara de pájaro loco.
La respuesta había sido dada el día anterior: vamos al apertjeit.
Siguiendo las indicaciones al Gold Reef City fuimos yendo. El Gold Reef City es un parque de diversiones más casino más todas esas cosas que mueven dinero, y que, al cobrarle adecuados impuestos, pueden sustentar un museo como es el Apartheid Museum.
Un museo dedicado a la razia que hubo en Sudáfrica a los negros, o como los llegaron a discriminar, como los no-europeos.
Terminamos entrando en el mismo estacionamiento que para los casinos, pero fuimos para el otro lado. El lado que más que escuchar el rechinar de las máquinas de monedas, fue escuchar el rechinar de tanta historia cercana y viva, de madurez de derechos humanos..
Una construcción totalmente nueva nos recibe con palabras claves en pilares enormes. Respeto, responsabilidad, dignidad, ... libertad ...
Y en la entrada propiamente dicha, dos puertas donde empieza la discriminación: la entrada para los blancos y la entrada para los negros.
En la separación, que algunos entramos por un lado, y otros por el otro, fuimos pasando por lo que era entrar al país, y la documentación de cada persona.
La separación no se daba simplemente por el color de piel, sino por el origen. Me gusta más ejemplificarlo como europeos y no-europeos. Si tenías razgos hindúes, eras negro. Si tenías algún amigo acomodado, eras blanco. Al caminar por lo que sería la entrada de inmigraciones, al ver documentos agrandados, me hizo acordar la separación que hizo Adolfo. Empezar a lagrimear al darme cuenta que un neo-nazismo sucedió no tan distante en el tiempo, y empezar a sentar cabeza sobre Mandela.
Salidos de la parte de inmigraciones, el grupo se volvió a unir. Fuimos subiendo una rampa en donde estaban fotos de gente que vino a Sudáfrica para la extracción de oro y sus familiares. Mientras de costado veíamos el legado que tiene la humanidad como raza en África. Al final de la rampa, asomarnos y ver gran parte de Jozi por arriba.
Volvamos al museo, un recorrido por pertenencias de la gente que vino, y en parte pobló, a Sudáfrica por el oro. Personas de todas partes del mundo.
Esa galería nos hizo desembocar en una muestra temporaria: Nelson Madiba Mandela. Había algo que me había llamado la atención: las varillas de madera de distintos colores a lo largo del camino. Arte o decoración raro, en fin, sigamos.
Uy, un auto! Al empezar a establecerse las automotrices a fabricar en Sudáfrica, los empleados de la Mercedes Benz trabajaron gratuitamente para fabricarle un auto obsequi a Madiba, y estaba ahí en el museo. Regalo en modo de agradecimiento, yo lo pondría mejor dicho, a modo de reconocimiento. Al seguir caminando nos fuimos encontrando con una exposición audiovisiual de lo que fue la vida de Madiba. Su captura, su legado, sus convicciones. Las veces que quisieron liberarlo a cambio de que diera su brazo a torcer. Y fue así como pasó 18 años en cárcel. Hasta que se dieron cuenta que no había forma, que cuando hay honestidad no hay con qué doblegarla. Lo liberaron aceptando las condiciones que él impuso, de no cambiar sus convicciones.
Su asunción como presidente. Los discursos y dichos, sus errores. El mundial de rugby. Cosas que a uno le fueron llenando el alma.Llenando hasta salir afuera emocionados, para encontrarnos con una pared con frases de él. Unas instrucciones al final, en donde te decían que hicieras el camino de Madiba, y eligieras una varilla de color según la fase que te gustaba, y las colocaras en el camino. En definitiva, aquella decoración, no era una decoración, eran el apoyo de cada persona al actuar de Madiba. Piel de gallina, llegar al final del recorrido de las varillas.
Lo que siguió no fue de menor calibre: fue recorrer toda la historia de Sudáfrica en multimedia. Las guerras internas, las situaciones políticas, la separación, el apartheid. Ver fotos de micros en donde tenían indicado en el techo una X, de ahí para adelante para que se sienten los blancos, de la X para atrás para que se siente el resto. Playas discriminadas. Educación, trabajos para negros ... Mandela de vuelta, los blancos en oposición al régimen. ... Ni un lugar, ni una pared tenía desperdicio. Para pasarse días leyendo y viendo cada uno de los pequeños documentales. No entra en un pos ni estoy capacitado como para relatar con veracidad absoluta la historia cercana que pasó (y en cierta forma se vive día a día aún hoy)
Les dejo la página y el que quiera que venga a peumayén a la vuelta para ver el libro de la expo de Madiba
Salutes!!!
http://www.apartheidmuseum.org/
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